Descubre las supersticiones del Blackjack

El blackjack es un juego de habilidad en el que la suerte juega un papel destacado. Habrá inevitablemente “altibajos” y un conjunto de decisiones individuales que afectarán al resultado final. Se han creado varias supersticiones a lo largo del tiempo para dar la “razón” a los que afirmar que el blackjack se reduce, básicamente, a una combinación de habilidad y puro azar. Estas creencias llevan a menudo a que se generen grandes expectativas respecto a las “reglas de comportamiento” en una mesa de blackjack. Cuando los participantes novatos o los profesionales obstinados toman decisiones que van “en contra” de las supersticiones o las ideas preconcebidas en relación a los rituales, costumbres y mitos que envuelven el blackjack, pueden perturbar la armonía y la sensibilidad común en la mesa. La mayoría de los mitos sobre los que se crean estas expectativas son, en realidad, ideas equivocadas que no están basadas en hechos.
El blackjack puede ser muy intenso
Muchos grandes aficionados al blackjack creen firmemente que estas ideas equivocadas no tienen razón de ser. Los jugadores que practiquen el blackjack a largo plazo tendrán rachas buenas y malas debido a la naturaleza del juego. Se debe poseer un cierto nivel de habilidad para tomar las mejores decisiones durante el discurrir del juego, pero lo cierto es que hay cosas que dependen del azar, ni más ni menos. Los nuevos jugadores pueden no conocer estos mitos y preguntarse por qué los rivales se alteran por decisiones que tomen. Un buen ejemplo de esto sería cuando el último jugador, que juega justo antes del crupier, “coge la carta del crupier que hace que se pase”. Imagine que el crupier tenía 4 y usted 13, por lo que su estrategia debería ser “plantarse”, pero tiene el presentimiento que tiene que pedir otra carta.
Así que usted pide una carta, sale un 9 y se pasa, mientras que el crupier tenía un 10 boca abajo, pide carta y le sale un 7, lo que hace un total de 21. En ese momento, los otros cuatro jugadores pueden soliviantarse si creen que “yendo contra” la estrategia básica tiene la “culpa” de sus pérdidas. Lo cierto es que, pedir, plantarse o abandonar, hará que cambien las cartas en manos posteriores y al haber cogido esa carta se modificó la situación existente. En realidad, cualquier decisión que implique un “cambio”, en donde se altere el orden de las cartas, puede ser buena o mala, no hay forma de saber si una decisión beneficiará a algún jugador determinado en las siguientes manos. Si opta por jugar siguiendo su propia “estrategia”, puede que tenga que volverse algo “insensible” para soportar a los que creen fervientemente en los mitos del blackjack. Aplicar una “estrategia básica” no es una norma, pero los otros jugadores pueden intentar intimidar al “ofensor” abandonando la mesa.
Supersticiones y mitos puestos en envidencia
Otra superstición bastante parecida a la del último jugador antes del crupier que “coge” una carta que “debería haber sido” repartida a otro jugador se conoce como “el flujo sagrado”. Un buen ejemplo de esta superstición es la historia sobre una señora que jugaba dos manos durante numerosas rondas en una mesa de blackjack para después pasar a jugar solo una. Un nuevo jugador se sentó y se comenzaron a jugar varias rondas. La señora decidió entonces volver a jugar dos manos y el nuevo jugador se enfadó terriblemente con ella, diciéndole que “no desordenara las cartas” así. Ese jugador la sobornó con 50 $ para que dejara de jugar la segunda mano porque estaba seguro de que estaba alterando “el flujo sagrado”. La maldición de los malos jugadores es también otro mito que tienen por cierto muchos aficionados al blackjack. Esta superstición es también infundada, como queda evidenciado en el siguiente ejemplo. En la primera mano en la parte superior de la baraja, el jugador a examen decidió pedir carta teniendo 12.
En aquel momento, dos de los jugadores tenían 20, y otro se plantó en 14. El crupier tenía un 4 descubierto. El jugador con 14 se agitó sobremanera y gritó al jugador con 12 que pidió otra carta, levantando los brazos y exclamando: “¿por qué ha hecho eso? ¡Ella (la crupier) tiene que plantarse!” El hombre que tenía 14 pensó, por error, que pedir carta en una mano “stiff” (teniendo entre 12-16) estaba prohibido porque entonces el crupier tendría que pedir. Irónicamente, al jugador decidió pedir sacó un 7, obteniendo un total de 19. El crupier entonces sacó un 10, giró su carta cubierta (que era un 9) y se pasó. Al final, el crupier habría tenido un blackjack si el jugador con 12 hubiera decidido plantarse con 12 y el jugador que se alteró estaba completamente equivocado en relación a sus suposiciones. Otra superstición incluye al personal de los casinos que juegan en las mesas para incitar a los jugadores a que se sienten a jugar. Una nube oscura de desconfianza envuelve a estos jugadores, que tiene poco fundamento o base, en el mejor de los casos.
Los jugadores de blackjack no compiten ni contra el crupier ni contra los demás jugadores. De hecho, hay reglas para los jugadores de los casinos, o “cómplices” que determinan las opciones que los son más favorables, similar a las opciones del crupier. Un “cómplice” nunca debe dividir por dos (“double down”), plantarse en una mano que puede pasarse o dividir un par. Por último, pero no por ello menos importante, debemos desacreditar el mito de que las mujeres llevan la mala suerte a las mesas de blackjack. Es cierto que las mujeres que juegan al blackjack es considerablemente inferior que el de sus homólogos, pero este mito no está basado en ningún hecho real. Desde un punto de vista histórico, las mujeres sencillamente no eran bienvenidas en las mesas de blackjack. Es posible que esta superstición en particular naciera de la acogida que las mujeres tenían en las mesas. La caballerosidad de los varones, ya fuesen crupieres, supervisores de mesa o rivales podía suponer una “distracción” potencial, dando ventaja a las mujeres que centraban la atención. Después de todo, las mujeres son “débiles” e “inocentes” y, con toda seguridad, no pueden competir con el nivel de pericia que un hombre aporta al juego, o al menos eso es lo que lo que la superstición da a entender. ¡Entre la gran variedad de jugadores expertos, inteligentes, calculadores y hábiles que juegan al blackjack se encuentran mujeres! ¡Y eso no es mala suerte, tan solo es que juegan bien!







